
En tiempos de crisis surgen las tentaciones proteccionistas, el último ejemplo lo tenemos en la medida propuesta por el Ministro de Industria Miguel Sebastian, recomendando el consumo de productos españoles. Según Sebastian un incremento del consumo de estos últimos por valor de 150 euros al año, supondría soslayar la destrucción de 120.000 puestos de trabajo.
La supuesta lógica de la medida la podemos observar explicitando la demanda agregada
PIB=CN+CI+IN+II+GN+GI+ (E-CI-II-GI) = DI+ (E-I)
Donde:
-PIB=Producto interior bruto.
-CN=Consumo de productos nacionales.
-CI=Consumo de productos importados.
-IN=Inversión en bienes nacionales.
-II= Inversión en bienes importados.
-GN=Gasto público en bienes nacionales.
-GI=Gasto público en bienes importados.
-DI=Demanda interna.
-E=Exportaciones.
-I=Importaciones.
Como podemos observar el CI no incrementa el PIB del país analizado, sino el del país del que se importa el bien o servicio. La idea de Sebastian es disminuir CI e incrementar CN, al objeto de aumentar la demanda de productos nacionales y por ende el PIB.
Motivos por los cuales considero que la propuesta no es adecuada:
1.-Actualmente la globalización a alcanzado a los procesos productivos, de forma que es muy difícil colgarle la etiqueta a un producto de “made in XXX”, ya que motivado por los diferentes costes de producción muchos bienes, son manufacturados en diferentes países.
2.- La comunidad internacional ha alcanzado un claro consenso en la necesidad de implementar las medidas destinadas a paliar la crisis financiera y económica de forma coordinada, lo que se observa claramente en la resolución del 15 de noviembre del G20 en Washington (firmada también por España y Holanda como países invitados), explicitado en el punto séptimo, obviamente esta medida esta en las antípodas de la coordinación y concertación.
3.-Sí suponemos que los ciudadanos se ven influenciados por las palabras de Sebastián (circunstancia altamente improbable) y reducen el consumo de los productos importados, esto dañaría a las economías que fabrican los productos que dejamos de importar, por lo que para minimizar el impacto sobre su PIB, responderían de la misma manera, reduciendo el consumo de los productos españoles, por lo que la situación sería peor para todos los países involucrados, incluida España, ya que la demanda sería probablemente similar (si suponemos que la caída de la demanda extranjera más o menos compensaría el incremento del consumo de los bienes españoles), pero con unos menores intercambios comerciales, por lo que los beneficios generados por el comercio internacional se perderían (aprovechamiento de la ventaja comparativa para el comercio interindustrial, y en especial las economías de escala, competencia monopolística y diferenciación del producto para el comercio intraindustrial, predominante entre países con estructuras productivas similares, como es el caso de España con sus socios más importantes de la UE).
En terminología de la teoría de juegos, la estrategia dominante para los países y por ende el equilibrio de Nash es no cooperar, por lo que todos los países terminan en una situación peor a la combinación deseable de la cooperación. De ahí las tentaciones que ha habido a lo largo de la historia en situaciones de crisis, de intentar mejorar el desempeño económico a costa del resto de países, mediante medidas proteccionistas, ya sea el incremento de los aranceles, como ocurrió en EEUU, con la aprobación de la Smoot-Hawley Tariff Act, en junio de 1930, el establecimiento de contingentes, barreras no arancelarias, subsidios a la exportación, devaluaciones competitivas o la última propuesta de Sebastián. Esperemos que las palabras de Sebastian no sean suficientes para abrir la caja de Pandora del proteccionismo.
La supuesta lógica de la medida la podemos observar explicitando la demanda agregada
PIB=CN+CI+IN+II+GN+GI+ (E-CI-II-GI) = DI+ (E-I)
Donde:
-PIB=Producto interior bruto.
-CN=Consumo de productos nacionales.
-CI=Consumo de productos importados.
-IN=Inversión en bienes nacionales.
-II= Inversión en bienes importados.
-GN=Gasto público en bienes nacionales.
-GI=Gasto público en bienes importados.
-DI=Demanda interna.
-E=Exportaciones.
-I=Importaciones.
Como podemos observar el CI no incrementa el PIB del país analizado, sino el del país del que se importa el bien o servicio. La idea de Sebastian es disminuir CI e incrementar CN, al objeto de aumentar la demanda de productos nacionales y por ende el PIB.
Motivos por los cuales considero que la propuesta no es adecuada:
1.-Actualmente la globalización a alcanzado a los procesos productivos, de forma que es muy difícil colgarle la etiqueta a un producto de “made in XXX”, ya que motivado por los diferentes costes de producción muchos bienes, son manufacturados en diferentes países.
2.- La comunidad internacional ha alcanzado un claro consenso en la necesidad de implementar las medidas destinadas a paliar la crisis financiera y económica de forma coordinada, lo que se observa claramente en la resolución del 15 de noviembre del G20 en Washington (firmada también por España y Holanda como países invitados), explicitado en el punto séptimo, obviamente esta medida esta en las antípodas de la coordinación y concertación.
3.-Sí suponemos que los ciudadanos se ven influenciados por las palabras de Sebastián (circunstancia altamente improbable) y reducen el consumo de los productos importados, esto dañaría a las economías que fabrican los productos que dejamos de importar, por lo que para minimizar el impacto sobre su PIB, responderían de la misma manera, reduciendo el consumo de los productos españoles, por lo que la situación sería peor para todos los países involucrados, incluida España, ya que la demanda sería probablemente similar (si suponemos que la caída de la demanda extranjera más o menos compensaría el incremento del consumo de los bienes españoles), pero con unos menores intercambios comerciales, por lo que los beneficios generados por el comercio internacional se perderían (aprovechamiento de la ventaja comparativa para el comercio interindustrial, y en especial las economías de escala, competencia monopolística y diferenciación del producto para el comercio intraindustrial, predominante entre países con estructuras productivas similares, como es el caso de España con sus socios más importantes de la UE).
En terminología de la teoría de juegos, la estrategia dominante para los países y por ende el equilibrio de Nash es no cooperar, por lo que todos los países terminan en una situación peor a la combinación deseable de la cooperación. De ahí las tentaciones que ha habido a lo largo de la historia en situaciones de crisis, de intentar mejorar el desempeño económico a costa del resto de países, mediante medidas proteccionistas, ya sea el incremento de los aranceles, como ocurrió en EEUU, con la aprobación de la Smoot-Hawley Tariff Act, en junio de 1930, el establecimiento de contingentes, barreras no arancelarias, subsidios a la exportación, devaluaciones competitivas o la última propuesta de Sebastián. Esperemos que las palabras de Sebastian no sean suficientes para abrir la caja de Pandora del proteccionismo.