lunes, 16 de febrero de 2009

Introducción a los derivados muy recomendable

Hace unos de días leyendo el blog de Marco Antonio, Jaque al neoliberalismo me encontré con un post en el que en una serie de nueve videos, el profesor Xavier Puig de la Universidad Pompeu Fabra, explica en una clase de posgrado el mercado de los derivados. He visto los tres primeros y sin duda son muy recomendables, no son nada complicados, no se utiliza matemáticas sofisticadas, ni se analizan complejos modelos, sino que se ciñen a los conceptos básicos y cuestiones prácticas. Además la capacidad pedagógica del profesor Xavier es notable, lo que facilita en gran medida la comprensión de los conceptos.

Conocer el funcionamiento de los mercados financieros es fundamental para diagnosticar la situación actual, y emitir un juicio de valor acertado sobre hacia donde se debería dirigir la nueva regulación del sistema financiero, ya que como suele ocurrir en la mayoría de las circunstancias, los blancos y negros no suelen abundar, por lo que debemos lidiar con los grises para discernir entre el trigo y la paja, de forma que es necesario conocer en profundidad el asunto analizado (y aún así muchas veces nos equivocamos).

Por ejemplo una de las funciones mas importantes de los derivados financieros consiste en cubrir el riesgo de las oscilaciones en el precio de determinados productos, lo que incrementa el bienestar de aquellos agentes aversos al riesgo. Por otra parte para que el mercado exista es necesaria la existencia de los especuladores, ya que de otro modo como explica Xavier Puig no habría suficientes intercambios para que fuera rentable la creación de un mercado de derivados, como contrapartida la existencia de los especuladores (que suponen más del 90% del mercado) en determinadas circunstancias puede generar problemas, como por ejemplo en los mercados bursátiles bajistas de estos últimos meses, las posiciones cortas (apostar mediante derivados y otros instrumentos que el precio bajará y ganar cuando se cumpla) agravaban la caída de la bolsa y aumentaban su volatilidad, por lo que la SEC llegó a prohibirlas.

Como observamos los instrumentos derivados tienes sus ventajas y sus inconvenientes, para saber cual de las dos pesa más, bajo que circunstancias, como regular los mercados para maximizar las ventajas y minimizar los inconvenientes.. etc , es necesario como he comentado conocer en profundidad su operatoria y sus instrumentos. Los videos del profesor Xavier Puig son un buen instrumento para avanzar en esa dirección.

Colección de nueve videos

miércoles, 11 de febrero de 2009

Plan de estimulo y sus falacias



Becher y Murphy profesores en la Universidad de Chicago (el primero de ellos premio nobel), nos trasmiten su opinión en un artículo del Wall Street Journal publicado ayer, sobre el plan de estimulo fiscal de Obama, centrándose en los 500 millones de euros del total ( 835.000 millones de dolares) que supondrá un aumento del gasto público, destinándose el resto a reducciones de impuestos.

Su posición es contraria al estimulo mediante el incremento del gasto público, si bien no es tan radical como la de Eugene Fama, que ya hemos comentado aquí, y que suponía un efecto expulsión total, con un multiplicador del gasto público igual a cero, posición difícilmente comprensible, ya que yo creo como Krugman que sorprendentemente confundía las identidades contables, con ecuaciones de comportamiento, pensando que el ahorro es un stock fijo.

En este caso la crítica se estructura en 4 puntos:

1.- Reducido impacto del gasto público sobre el PIB, debido a la naturaleza de los progamas de gasto, afirmando que el multiplicador se encontrara muy por debajo del 1,5 estimado por algunos economistas (supongo que se estaran refieriendo a la estimación de cristina romer, la cual basándose en un modelo neokeynesiano llego a estimar el multiplicador del gasto público en esa magnitud).

2.- Aunque el estimulo se proyecta como temporal, según los autores por la presión de los grupos de interés conllevará un mantenimiento de los programas de gasto en el largo plazo, cuando la economía se haya recuperado, por lo que el efecto expulsión en el largo plazo será prácticamente total al no existir recursos ociosos.

3.- Debido a la premura y a la significativa cantidad de gasto público, es muy probable que la mayoría de los programas no pasaran un análisis coste-beneficio, por lo que el impacto desde este punto de vista sería negativo

Aquí me gustaría centrar la atención en el cuarto, ya que en mi opinión es un postulado que a fuerza de repetirlo nos lo hemos acabado creyendo, y es esgrimido por aquellos que están en contra de incrementar el gasto público (y pensado por muchos de aquellos que no lo están). Como afirman Becher y Murphy:


4.- “el incremento en la deuda federal causada por el paquete de estímulo, deberá pagarse finalmente con mayores impuestos sobre los consumidores y empresas”


En caso de que el incremento en el gasto público sea eficaz, se incrementará la activad económica, saliéndose con mayor prontitud de la situación de recesión, y por tanto se generaran unos mayores ingresos impositivos, en relación a la situación de la inexistencia del incremento del gasto público, por lo que el funcionamiento de los estabilizadores automáticos “financiaría” el déficit. En otras palabras se generaría un déficit cíclico negativo, que se compensaría con el correspondiente déficit positivo existente en la fase expansiva subsiguiente.

La falacia del argumento se encuentra en que no se condiciona a la ineficacia del incremento del gasto público para estimular la economía, simplemente se afirma que en cualquier caso el incremento del gasto público implicara déficit y por tanto mayores impuestos en el futuro, que desincentivarán la actividad económica.

De hecho, ellos en su primera crítica no afirman que se produzca un efecto expulsión total, simplemente que el multiplicador será inferior a 1,5, por lo que la recaudación impositiva aumentaría. Tampoco tienen en cuenta la diferencia comentada entre el déficit cíclico y el estructural, asociándose el programa de estímulo al primero de ellos y por tanto pudiéndose compensar con superávit subsiguientes.
En caso de que se supusiera un efecto expulsión total (lo que afirman en el largo plazo apelando a la crítica dos) el incremento de los impuestos futuros no es una crítica independiente de las tres restantes, sino únicamente un corolario que se deduce y en parte está contenido cuando afirmamos que se produce un efecto expulsión total. Es obvio que si incrementamos el gasto público apelando a deuda y no es eficaz en estimular la economía, es como si nos endeudáramos para comprar algo que no sirve para nada, y por lo tanto esa deuda acarreará los efectos negativos de la misma, sin verse compensada por los efectos beneficiosos de los que se pretende “comprar” con ella, pero eso ya se afirma cuando se sostiene que se produce un efecto expulsión total, y presentarlo como un argumento independiente da a entender que el incremento de la deuda ira asociado inexorablemente a aumentos en los impuestos futuros.

viernes, 6 de febrero de 2009

Política fiscal y el Fondo Estatal de Inversión Local.


En los últimos meses y en especial semanas, se está produciendo un enconado debate, principalmente entre los economistas americanos, en relación a que estrategia de política fiscal es la más adecuada para combatir la crisis. Los economistas Mankiw y Krugman, han estado especialmente prolíficos desde sus blogs en este asunto. Desde aquí ya he comentado las opciones disponibles, si bien la intensidad de los debates en las últimas semanas, así como nuevos participantes, hace aconsejable glosar las alternativas disponibles, y los argumentos que las soportan.

Ya antes de que Nassim Taleb desarrollara su teoría sobre los cisnes negros, era obvia la debilidad de las predicciones en las ciencias sociales en general y en la economía en particular. Los tiempos actuales nos recuerdan que la debilidad se extiendo no solo a las predicciones sino a algunas de las explicaciones ex-post de diferentes hechos económicos, como la efectividad de los diferentes instrumentos de la política fiscal.

Imaginemos un paciente que se encuentra aquejado de una dolencia muy grave, es diagnosticado por tres médicos y cada uno le prescribe una terapia diferente, al menos dos de ellas incompatibles entre si. Para el lector que siga con cierto interés las noticias económicas esta puede ser la impresión que extrae al leer las posiciones de diferentes economistas, concluyendo que la economía actual se encuentra en un nivel de desarrollo similar al de la medicina antes del descubrimiento de la penicilina por Fleming en 1928, contando entre sus filas más victimas que beneficiarios.

Ciertamente la situación no es tan lúgubre, existiendo posturas que gozan de mayor consenso y otras más minoritarias. Pensemos en la medicina actual, en occidente también hay una corriente principal, que goza de mayor numero de acólitos, la llamada medicina convencional, a lo que hay que sumar un conjunto de terapias, provenientes en algunos casos de oriente, con postulados en ocasiones opuestos a la ortodoxa, esto es, la medicina alternativa. A continuación explicitaré las diferentes alternativas, sus implicaciones y su grado de consenso.

1.- Aumento del gasto público:

Esta opción cuenta con uno de sus adalides más significativos en el profesor de Princeton; Paul Krugman. En todos los manuales se enseña que el multiplicador del Gasto Público es mayor que el de los impuestos, debido a este debate los que no conocíamos la literatura académica sobre los multiplicadores, hemos descubierto que a nivel empírico no es ni lo uno, ni lo otro, ni todo lo contrario. Por lo que no podemos apelar a estudios sobre los mismos para decantarnos por una u otra opción.


2.- Reducción de los impuestos:

Un ferviente defensor de esta postura es Mankiw, para ello se apoya en la estimaciones de los multiplicadores realizadas en los trabajos de Ramey y Romer, el problema como ya comenté y hemos referido en el párrafo anterior, es que hay otros estudios que llegan a conclusiones opuestas y que como el mismo Mankiw reconoce, Ramey estima el multiplicador del Gasto Público, mientras que Romer lo hace para los impuestos por lo que los resultados no son comparables. Otro motivo para dudar de los resultados de los modelos se deriva de la gravedad de la crisis actual, lo que ha podido cambiar el impacto de las diferentes políticas.


3.- Aumento del Gasto Público y reducción selectiva de los impuestos

Esta aproximación ecléctica es la defendida por organismos internacionales como el FMI, o el semanario The Economist, poniendo el énfasis no obstante, sobretodo en el caso del FMI, en el aumento del Gasto Público, restringiendo la reducción en los impuestos a los ciudadanos con menores rentas y/o sujetos a mayores restricciones crediticias, de forma que la probabilidad de destinar una parte significativa al ahorro del incremento en la renta disponible sea muy reducido

4.- No hacer nada.

Visión defendida por economistas como Eugene Fama y economistas alineados con los postulados de la actualmente denostada escuela de Chicago. Su razonamiento es que al aumentar el Gasto Público, dado que el ahorro de la economía esta dado, y este es igual a la inversión, necesariamente deberá expulsar a la inversión privada, por lo que no impactará sobre la demanda agregada al producirse un efecto expulsión total, incrementando únicamente los tipos de interés y por ende, los costes financieros.


También ha habido una “trifulca” en relación a cual sería el impacto de considerar estímulos fiscales temporales versus permanentes. Recordemos que para no comprometer la sostenibilidad fiscal los estímulos previstos son en todos los casos temporales. La posición defendida por Krugman y que yo comparto sostiene, basándose en la teoría de la renta permanente de Milton Friedman, que un aumento temporal del gasto público impactara en mayor medida sobre la demanda agregada que un aumento permanente, ya que en este caso será necesario apelar a un incremento de los impuestos futuros de una mayor cuantía, (un aumento temporal no necesariamente requerirá un incremento de los impuestos en el futuro, eso dependerá de si la expansión futura es suficientemente significativa para compensar el déficit generado) y por tanto al reducirse la renta permanente, los agentes económicos reducirán el consumo.

Por el contrario, una bajada de los impuestos temporal (que como hemos dicho, es la alternativa que se baraja) aumentará en una cuantía reducida la renta permanente y por tanto, las pautas de consumo no se verán muy afectadas

5.- Opinión personal

En mi opinión la mejor opción es la dibujada en la alternativa tercera, siendo la que más se aproxima a las políticas implementadas de facto en la mayoría de países. No obstante para como ha repetido en numerosas ocasiones Krugman, Mankiw y otras economistas, el incremento en el gasto público debe hacerse atendiendo a criterios de eficiencia y coste beneficio, así como implementar un cuidadoso proceso de monitorización en el uso y destino de los fondos públicos, al objeto de destinar el dinero a actividades que incrementen claramente la utilidad de los ciudadanos y/o la capacidad productiva de la economía, minimizándose los problemas del efecto expulsión.

Una vez planteado el marco conceptual de lo que se entiende por un conjunto relevante de economistas como una “buena” política fiscal expansiva, voy a pasar a valorar la medida de estimulo fiscal llevada a cabo por el gobierno de Zapatero, consistente en el llamado Fondo Estatal de Inversión Local, por el cual se destinan 8000 millones a la realización de obras nuevas y carácter inmediato en el ámbito local.

-Por su premura es imposible efectuar un análisis coste beneficio, que minimice el riesgo de efectuar proyectos cuyo coste de oportunidad supere el beneficio generado por el mismo.

-Dado que va destinado a la realización de pequeñas obras de menos de 6 millones de euros, sin una visión global de conjunto, es muy posible que su impacto sobre el stock de capital sea muy reducido, por lo que el multiplicador, en especial a medio plazo también lo sea-

-Su objetivo es crear unos 200.000 empleos, de una duración media de unos 7 meses. Ambos objetivos aun en el caso de alcanzarse, no se corresponden con las necesidades de la situación actual. En el año pasado el paro aumento en prácticamente un millón de personas, para este año se espera un incremento igual o mayor, por lo tanto el impacto de la medida, incluso en caso de funcionar como se pretende sólo alcanzaría al 10% de los nuevos parados del 2008 y 2009. La duración de la crisis según la mayoría de los organismos internacionales, para el caso de España se espera que alcance al 2010, por lo que la duración medía de siete meses es claramente insuficiente.

martes, 27 de enero de 2009

Ejemplo de lo que no hay que hacer.


En tiempos de crisis surgen las tentaciones proteccionistas, el último ejemplo lo tenemos en la medida propuesta por el Ministro de Industria Miguel Sebastian, recomendando el consumo de productos españoles. Según Sebastian un incremento del consumo de estos últimos por valor de 150 euros al año, supondría soslayar la destrucción de 120.000 puestos de trabajo.

La supuesta lógica de la medida la podemos observar explicitando la demanda agregada

PIB=CN+CI+IN+II+GN+GI+ (E-CI-II-GI) = DI+ (E-I)

Donde:
-PIB=Producto interior bruto.
-CN=Consumo de productos nacionales.
-CI=Consumo de productos importados.
-IN=Inversión en bienes nacionales.
-II= Inversión en bienes importados.
-GN=Gasto público en bienes nacionales.
-GI=Gasto público en bienes importados.
-DI=Demanda interna.
-E=Exportaciones.
-I=Importaciones.

Como podemos observar el CI no incrementa el PIB del país analizado, sino el del país del que se importa el bien o servicio. La idea de Sebastian es disminuir CI e incrementar CN, al objeto de aumentar la demanda de productos nacionales y por ende el PIB.

Motivos por los cuales considero que la propuesta no es adecuada:

1.-Actualmente la globalización a alcanzado a los procesos productivos, de forma que es muy difícil colgarle la etiqueta a un producto de “made in XXX”, ya que motivado por los diferentes costes de producción muchos bienes, son manufacturados en diferentes países.

2.- La comunidad internacional ha alcanzado un claro consenso en la necesidad de implementar las medidas destinadas a paliar la crisis financiera y económica de forma coordinada, lo que se observa claramente en la resolución del 15 de noviembre del G20 en Washington (firmada también por España y Holanda como países invitados), explicitado en el punto séptimo, obviamente esta medida esta en las antípodas de la coordinación y concertación.

3.-Sí suponemos que los ciudadanos se ven influenciados por las palabras de Sebastián (circunstancia altamente improbable) y reducen el consumo de los productos importados, esto dañaría a las economías que fabrican los productos que dejamos de importar, por lo que para minimizar el impacto sobre su PIB, responderían de la misma manera, reduciendo el consumo de los productos españoles, por lo que la situación sería peor para todos los países involucrados, incluida España, ya que la demanda sería probablemente similar (si suponemos que la caída de la demanda extranjera más o menos compensaría el incremento del consumo de los bienes españoles), pero con unos menores intercambios comerciales, por lo que los beneficios generados por el comercio internacional se perderían (aprovechamiento de la ventaja comparativa para el comercio interindustrial, y en especial las economías de escala, competencia monopolística y diferenciación del producto para el comercio intraindustrial, predominante entre países con estructuras productivas similares, como es el caso de España con sus socios más importantes de la UE).

En terminología de la teoría de juegos, la estrategia dominante para los países y por ende el equilibrio de Nash es no cooperar, por lo que todos los países terminan en una situación peor a la combinación deseable de la cooperación. De ahí las tentaciones que ha habido a lo largo de la historia en situaciones de crisis, de intentar mejorar el desempeño económico a costa del resto de países, mediante medidas proteccionistas, ya sea el incremento de los aranceles, como ocurrió en EEUU, con la aprobación de la Smoot-Hawley Tariff Act, en junio de 1930, el establecimiento de contingentes, barreras no arancelarias, subsidios a la exportación, devaluaciones competitivas o la última propuesta de Sebastián. Esperemos que las palabras de Sebastian no sean suficientes para abrir la caja de Pandora del proteccionismo.

viernes, 23 de enero de 2009

¿Será depresión o nos quedaremos en recesión?


Uno de los debates actuales gira en torno a la gravedad de la crisis financiera y económica internacional. Un hecho que es irrefutable es que conforme pasan los meses las previsiones de los diferentes organismos internacionales, son actualizadas sistemáticamente, dibujando un horizonte cada vez más lúgubre. ¿Pero hasta donde llegaremos? ¿La depresión será un hecho cierto en los trimestres venideros? ¿La acción de los gobiernos evitará que el crecimiento se deteriore de forma mucho más acentuada?

Antes de comentar las diferentes posiciones precisemos la terminología:

Crisis:

Es un término vago sin una significación clara en economía, significando que la situación económica es negativa.

Recesión: en este caso hay dos definiciones;

1.- La utilizada en la prensa económica, la cual se define como la existencia de dos trimestres (crecimiento en términos intertrimestrales, es decir, un trimestre en relación al anterior) con crecimiento económico negativo.

2.- La definición académica, en la que se establece el nivel máximo de producción (pico) y el mínimo (valle), el periodo de tiempo comprendido entre el pico y el valle es lo que se denomina recesión, mientras el comprendido entre el valle y el pico corresponde a la expansión. Esta es la metodología que establece el NBER (Nacional Boureau of Economic Research) para establecer el momento en que la economía estadounidense entra en recesión. Las series utilizadas son de periodicidad mensual incluyendo además del PIB, el empleo, producción industrial, ventas al por menor y ingreso real. Según este criterio la economía estadounidense alcanzo un pico en diciembre del 2007 y por tanto, a partir de ese momento entro en recesión.

Depresión:

Antes de la gran depresión de principios de los años 30 en EEUU, las crisis económicas se denominaban depresiones, a partir de entonces, al objeto de diferenciarla de tan aciago episodio, se utilizo el término recesión, reservando el vocablo depresión para las recesiones severas. No hay un criterio unánimemente aceptado, pero se ha establecido cierto consenso en aceptar que una depresión supone una caída del PIB de más del 10% o según otros economistas una caída del PIB durante más de tres años.

Los episodios depresivos en las economías ricas son bastante atípicos de hecho desde la gran depresión que supuso una caída del PIB del 30% entre 1929 y 1933, pocos países han registrado caídas superiores al 10%, entre los que habría que destacar a Alemania y Japón han en la segunda guerra mundial a partir de 1944 (del 50% de hecho) y a Rusia con una caída superior al 40%. Los países pobres como podemos observar en la tabla, se han visto sujetos a más episodios depresivos.

Una vez establecida la taxonomía de lo que se entiende por los diferentes términos que hacen referencia a la evolución cíclica de la economía, se presenta un debate en relación a la gravedad de la crisis actual.

Lo primero que quiero resaltar es la incapacidad de predecir el futuro económico, independientemente de lo bien informado que se este, de las herramientas y modelos que se utilicen es muy reducido, dada la complejidad e imposibilidad de predecir lo que en la terminología de Nassim Taleb son los llamados cisnes negros (acontecimientos que no se pueden prever, con un gran impacto en la economía y que a posteriori se le da una explicación que alcanza un satisfactorio grado de consenso, lo que no significa que sea la adecuada). En una conversación sobre la crisis con el profesor Juan Nave, me transmitía una posición semejante, al afirmar que el objetivo y tarea que principal de un economista no es la predicción, sino diagnosticar y aplicar la terapia adecuada para que la economía alcance el desempeño deseado.

No obstante es cierto que una de las preguntas y debates actuales gira en torno a la prospectiva en relación a cual será el alcance y la gravedad de la crisis actual. Expresado en la terminología definida anteriormente ¿El PIB llegara a caer tanto como para definir un escenario de depresión? ¿La crisis tendrá forma de V, U o L? Con la información actual y las teorías disponibles y opiniones de reputados economistas voy a intentar elucubrar una respuesta, partiendo de la base de que probablemente sea errónea, por lo comentado anteriormente (imposibilidad de predecir el futuro por la complejidad de los factores involucrados y la existencia de significativos cisnes negros).

En la situación actual es necesario recordar al vigente economista americano Hyman Minsky. Afirmaba que los ciclos económicos tienen su origen en la fragilidad intrínseca de los mercados financieros, argumentando que la génesis de la euforia especulativa se encuentra en periodos de crecimiento económico, al generarse flujos de caja superiores a los necesarios para amortizar las deudas, los agentes económicos terminan endeudándose por encima de sus posibilidades, generándose burbujas especulativas, que terminan por causar una crisis financiera, lo que conlleva que las entidades financieras restrinjan el crédito incluso para financiar a unidades de producción o consumo solventes, lo que afecta a la economía real. Ciertamente es una descripción bastante fidedigna de lo que está sucediendo en la mayoría de los países, localizándose las burbujas en los mercados bursátiles y/o financieros.

En opinión de Saul Estake, las recesiones tienen su origen en políticas monetarias demasiado restrictivas, mientras que la génesis de las depresiones se encuentra en el proceso descrito anteriormente, por la generación de burbujas.

Otros economistas también presentan una opinión similar, en el sentido de que las crisis motivadas por un exceso de apalancamiento, la generación de burbujas y crisis del sistema financiero suponen recuperaciones más costosas y caídas de renta más acusadas, entre ellos podemos destacar a García-Montalvo y a Joseph Stiglitz.

Mi opinión es coincidente (aunque como he comentado en los párrafos precedentes es posible que acontezca algún cisne negro y el razonamiento anterior no se sostenga, por motivos que actualmente desconocemos), en este gráfico podemos observar el incremento tan espectacular del endeudamiento en relación a la economía real. Hasta la década de los 80, la evolución es similar, pero a partir de entonces se produce un desacople muy significativo, llegando el índice de la deuda a prácticamente triplicar el índice del PIB nominal.
La conclusión es que la recesión es probable que sea muy severa ya que el grado de apalancamiento ha sido mucho más elevado que en periodos precedentes, por lo que el impacto sobre la reducción en el consumo e inversión, derivados del proceso de reducción del nivel de apalancamiento, será asimismo más elevado.

miércoles, 21 de enero de 2009

¿Deberían subir los impuestos sobre el tabaco y la gasolina?


El economista nos informaba el martes 13 de enero, sobre una medida que esta barajando el gobierno para compensar la significativa merma en los ingresos ocasionada por la crisis económica, consistente en un incremento en los impuestos especiales, que son aquellos que gravan principalmente las labores del tabaco, el alcohol y los hidrocarburos.

Se entiende que el gobierno este buscando alternativas para incrementar los ingresos impositivos, ante el descalabre de las primordiales fuentes de ingresos, una caída del Impuesto de Sociedades en 2008 del 36%, del IRPF del 2% y del IVA del 14%. Lo que ha supuesto que tenga que revisar su plan de estabilidad y crecimiento, situando el déficit del 2008 en el 3,4% frente al 1,5 anterior.

También podemos observar como la caída en la recaudación de estos impuestos es la que menos se ha visto afectada por la crisis, con una reducción media de sólo el 0,6 en 2008. Los impuestos más importantes con diferencia son los que gravan los hidrocarburos con 9.700 millones de euros y las labores del tabaco con 6.200 millones.

La reducción de los ingresos de los hidrocarburos ha sido del 4,6%, pese al espectacular crecimiento del precio del petróleo hasta julio, donde alcanzó los 147 dólares por barril. La reducida elasticidad a corto plazo se debe a la consideración por muchos como un bien de primera necesidad, y a no contemplar el transporte público como un buen sustituto.
La recaudación por las labores del tabaco ha aumentado un 4,4%, reflejando una reducida elasticidad, tanto a la renta como al precio, motivada por su componente adictivo, de hecho los estudios realizados por Bruselas, establecen que un aumento en el precio del 18%, reduciría el consumo en un 8%. Por lo que la elasticidad sería de 0.44, es decir, inelástica.

Desde mi punto de vista la subida de los impuestos que gravan actividades generadoras de externalidades (como es el caso de los considerados), es una decisión adecuada, este tipo de impuestos son conocidos por los economistas como impuestos pigouvianos, en honor al economista inglés Arhtur Pigou, por ser el primero en desarrollar el concepto de externalidad, y proponer los impuestos como medios para internalizarlas, de forma que se alcanzara una asignación de los recursos eficiente.
Uno de los más fervientes defensores de los impuestos pigouvianos es Gregory Mankiw, creando en 2006 el Club Pigou, al que pertenecen renombrados economistas, habiendo recibido asimismo el apoyo del semanario The Economist.

No obstante dado el elevado déficit previsto para este y los sucesivos años, el incremento en los impuestos especiales, dado su reducido porcentaje en la recaudación total, enjugaría el déficit en una pequeña cuantía, a no ser que estemos pensando en crasos incrementos, que no parecen muy probables. En concreto los impuestos especiales contabilizan unos 20.000 millones de euros (la recaudación por IVA casi la triplica, llegando a los 70.000 millones), lo que supone el 10% del presupuesto total.

Con un déficit estimado para este año del 5’8% del PIB para este año (y que probablemente sea mayor), es decir, de unos 60.000 millones, si suponemos que la elasticidad de los hidrocarburos es similar a la del tabaco, que se ha estimado en un 0,5, al duplicar los impuestos, y teniendo en cuenta que los impuestos sobre el tabaco y la gasolina suponen en promedio el 50% del precio de venta, este se incrementaría en un 50%, disminuyendo la demanda en un 25% y por tanto incrementando la recaudación en un 75%, es decir en unos 12.000 millones.

Como conclusión, los ingresos obtenidos no serían muy abultados para el nivel de déficit actual y unos incrementos razonables, eliminándose una de los incrementos de renta disponible producidos en los últimos meses por la reducción en el precio del petróleo. En la coyuntura actual no creo que sea adecuado aplicar una medida de política fiscal contractiva, de hecho para el escenario de dibujado, supondría una disminución de la renta disponible de unos 12.000 millones el doble que el incremento generado por la devolución de los 400 euros con cargo al IRPF.

lunes, 12 de enero de 2009

Politica fiscal según Xavier-Sala-i-Martin.


El Economista Xavier-Sala-i-Martin, presenta su propuesta de política fiscal para estimular la economía. Según él, la mejor medida sería la eliminación temporal del IVA. Para sostener su conclusión aporta una serie de argumentos, si bien uno de ellos es claramente espurio. Comienza afirmando que el criterio que siguen algunos es priorizar aquella medida (aumento del gasto público o reducción de los impuestos) que tenga un mayor multiplicador, como ya explicamos en un post anterior, para a continuación tachar ese criterio de incorrecto, apelando al siguiente razonamiento. Si el objetivo es aumentar el PIB en 4 millones y el multiplicador del gasto público es de 4 y el de los impuestos es de 1. No importa ese menor multiplicador de los impuestos, ¡¡simplemente redúzcanse los impuestos en 4 millones y asunto solucionado!!.

En el caso hipotético comentado el incremento en el déficit sería cuatro veces superior, y obviamente eso si tiene importancia, a mayor déficit mayor emisión de deuda, lo que presiona los tipos de interés, y en función de los recursos solicitados, condiciones de mercado, y deuda total del país, produciéndose el llamado efecto expulsión de la inversión privada en mayor medida.

Los otros argumentos en los que se basa Xavier-Sala-i-Martin, son la eficiencia y la inmediatez de los impactos. Los cuales apoyarían como medida adecuada la eliminación temporal del IVA.

La reducción de los impuestos tiene como se señala Krugman o la comunicación del FMI, el problema de que los ciudadanos no destinen a consumo la mayor capacidad de compra, sino que por la incertidumbre en relación a sus ingresos futuros, lo destinen al ahorro. Aquí la solución que plantea Xavier-Sala-i-Martin es la reducción temporal del IVA, de forma que según él los ciudadanos incrementaran sus compras para aprovechar los menores precios, ya que saben que en un futuro cercano, el IVA volvera a aplicarse y los precios aumentarán.

En este caso me parece que la propuesta presenta asimismo graves deficiencias, entre las que me gustaría destacar:
1.- Al ser una reducción de impuestos temporales, la renta permanente o de ciclo vital no variara prácticamente, por lo que el incentivo a aumentar el consumo, puede verse compensado en parte por ese hecho, y más en el actual contexto de grave crisis económica.

2.- Uno de los problemas que según algunos analistas podría producirse, es la existencia de un contexto deflacionista, eliminar el IVA, con su actual tipo general en España del 16%, supondría, en función de las elasticidades relativas de la demanda y oferta en los diferentes mercados, una caída de los precios, de en promedio el 8%. Lo que nos situaría claramente en una deflación, con incremento del valor de las deudas .. Aunque fuera sólo temporal, generaría ciertamente problemas y desajustes.

3.- El IVA es un impuesto que sirve para verificar los flujos de actividad economica, de forma que por su valor de control, incentiva la reducción de la economía informal.

4.- La UE en su normativa establece un la obligatoriedad del IVA, con un tipo mínimo del 15%. Esta sin duda sería una restricción poco significativa, ya que el tratado de la UE también establece déficit públicos no superiores al 3% y eso actualmente es papel mojado.

Como conclusión creo que la argumentación del brillante economista Xavier-Sala-i-Martin en este caso hace aguas por todas partes.